lunes, 4 de mayo de 2015

RESEÑAS FAMILIARES: CRAZY COCONUTS (EL FILLER DEFINITIVO)

Tras unos días sin hablaros de ningún juego volvemos a las reseñas familiares con un título que os vendrá como anillo al dedo para hacer que jueguen los más reacios a los juegos de mesa. Y es que CRAZY COCONUTS es el juego del duro de toda la vida (o "duret" que decimos aquí) tuneado con un conjunto de reglas que lo convierten en un estupendo filler. Bueno, según se utilice porque habrá jugones que lo empleen para relajar las neuronas después de un Hansa Teutónica, por poner un ejemplo, y habrá quien lo saqué después de la comida para enganchar a sus amigos y acabar jugando 4 ó 5 partidas seguidas, ocupando buena parte de la tarde.

Versión alemana de Crazy Coconut. El cartón de la caja es cutre como él solo
Autor: Walter Schneider
Editorial: Pegasus Spiele
Año de publicación: 2013
Edad: 5+
Jugadores: 2-4
Duración: 15-20 minutos

PREPARACIÓN:

Según el número de jugadores se colocan los vasos en medio de la mesa formando un cuadrado de 3x3, con los vasos rojos en las esquinas y cubiertos por uno amarillo o se forma un triángulo como veremos a continuación:

Una partida para 2 jugadores a punto de empezar

Formación para 3 jugadores

Cada jugador coge un tablero individual, un mono, 8 cocos y 2 cartas que se roban al azar. Y ya estamos listos para la diversión.

DESARROLLO:

Por turnos, los jugadores van colocando cocos en sus monos y lanzándolos a los vasos, con la intención de meter canasta. Si un jugador acierta el lanzamiento, coge el vaso donde ha introducido el proyectil y lo pone en su tablero de juego, en cualquiera de los 3 espacios disponibles. Los cocos nunca se sacan de los vasos donde han entrado.

Diferencia entre vasos amarillos y rojos:

Los vasos amarillos son los que más abundan y, por tanto, los menos exclusivos. Cuando te llevas uno te lo llevas y ya está, se acabó la fiesta. Pero los rojos molan más porque cuando aciertas en uno de ellos te lo llevas a tu territorio y además repites turno.
Para lanzar sólo tienes que cargar el mono, apuntar y bajar más o menos las
manos del simio según la distancia que quieras alcanzar
Lo divertido es robar:

De todos es sabido que los monos son muy amigos de lo ajeno. Así que en este juego está permitido afanarle al oponente cualquiera de sus vasos simplemente anotando un lanzamiento en uno de sus cuencos. 

Tu amigo seguramente te mirará mal cuando le mangues uno o dos vasos.
Es hora de poner cara de mono bueno (lo he hecho sin querer)
Los cocos son de goma:

Este es un aspecto a tener en cuenta y muy divertido ya que, a menudo, un buen lanzamiento conducirá el coco al fondo de un vaso pero, antes de que a su lanzador le de tiempo a celebrarlo, rebotará y se saldrá.

Así te quedas cuando aciertas con un coco y se sale del vaso
Al contrario, puede ocurrir que lances fuera y de rebote acabe tu coco dentro de un vaso.

Las dichosas cartas:

Todas las cartas sirven para molestar a tus compañeros de juego excepto la de tirar otra vez. Cualquier jugador puede jugar una carta justo antes de que lance otro y así hacerle la puñeta: le tapas los ojos, le obligas a lanzar a un vaso en concreto, soplas para molestarle, haces que lance desde un metro de distancia o le pasas el turno. 
                                                                                              foto BGG
En el fondo son muy divertidas las cartas aunque la de repetir y la de hacer perder un turno a un rival son muy buenas.

Dos espectadores ayudan a cumplir con la carta de lanzar a ciegas
FINAL DE LA PARTIDA:

Hay dos formas de acabar la partida:

Una es consiguiendo formar una pirámide de 6 vasos en tu territorio.

Pirámide conseguida. ¡Victoria!

La otra es cuando todos los cocos estén en los vasos. Recordad que cada jugador empieza con 8 cocos pero cuando se le terminan puede reutilizar cualquiera de los cocos que estén por la mesa. Si esto ocurre, cada jugador cuenta los cocos que tiene dentro de sus vasos capturados y gana el que más cocos tenga. Es la ley de la jungla.

Desde esta perspectiva se ven los cocos dentro de los vasos

OPINIÓN PERSONAL:

Con el título ya lo he dicho todo. Crazy Coconuts es una tontada de juego, es el duret tuneado, pero es tan simple como adictivo. Como en la mayoría de juegos de habilidad, intervienen dos componentes en cada lanzamiento: la dirección y la fuerza. Pero, en este caso, al utilizar una catapulta con forma de mono, la experiencia es diferente a la de otros juegos y engancha mucho. Sí, amigos, cuando lo probéis, luego tendréis el mono.

También hay cierta estrategia: cuando jugar las cartas y con quien, a qué vaso apuntar. Si vale la pena ir a por un rojo lejano o acaparar los amarillos que están más cerca, fijarse en los vasos que tienen más cocos para hacerse con ellos, etc. Hay que pensar la jugada pero sin pasarse.

En Crazy Coconuts no hay que pensar demasiado
Este mono se ha quedado en APE (chiste malo)

La suerte también es importante. ¿Cuántos cocos dan en el borde de un vaso y acaban perdidos en la mesa? O acordaos de los rebotes. Así que tomaoslo con tranquilidad. Es un juego para practicar puntería pero sobretodo para reírse y pasarlo bien. ¿Os imagináis jugando con dos ejemplares de Crazy Coconuts? 

Aquí tenéis imágenes de unas sesiones de juego:

Una partida a medias

César a punto de lanzar

A punto de realizar el lanzamiento definitivo

Partida recién empezada
A los chavales les digo que empieza quien mejor imite a un mono
Los niños se agolpan alrededor de la mesa para ver el espectáculo
Puedes poner cara de bueno pero luego intentarás hacerte con los vasos de tus vecinos
Los jugadores se dejan aconsejar

Tener al mono con un coco preparado hace que se juegue más rápido

Alguien está a punto de conseguir la pirámide

¡Y aquí tenemos a la ganadora!
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