martes, 19 de agosto de 2014

RESEÑAS FAMILIARES: BANJOOLI XEET

Amigos, en pleno verano es tiempo de jugar a BANJOOLI XEET, un juego diseñado por Diego Ibañez, ilustrado por Pedro Soto y editado por Asylum Games

 

La idea del juego es que el anciano brujo de una tribu africana ha muerto y hay que elegir a su sucesor. Los jugadores se convierten en los aspirantes y para ello se organiza una alocada carrera de avestruces. Cada aspirante hace una predicción del resultado de la carrera y quien más acertado haya estado al final de la carrera habrá demostrado sus dotes esotéricas y, por tanto, proclamado nuevo brujo de la tribu. 

El juego viene con las losetas de terreno, las predicciones, los avestruces y el león, los dados y unas bayas muy especiales
Cada partida viene a durar algo más de media hora y se puede jugar de dos a cinco jugadores a partir de ocho años. 


Al empezar la partida, cada jugador recibe una loseta de predicción en secreto. Cada loseta indica qué avestruz llegará primera, segunda, tercera y última (muy importante acertar ésta). Se forma el recorrido con las losetas inicial y final y añadiendo cuatro más al azar. Los cinco avestruces se colocan en la casilla inicial, formada por cinco simpáticos nidos. El jugador que mejor imite a un avestruz empieza.

Para ello lanza los dados y decide con cuáles se queda y cuáles vuelve a lanzar. Al final de la segunda tirada debe decidir entre utilizar los dados de movimiento o el dado de encantar. Los dados funcionan así:

- Por cada dado de un color puedes mover una casilla el avestruz de ese color. Además, los dados blancos son comodines que se añaden al movimiento del avestruz. Por ejemplo, en la imagen inferior el jugador podría mover al avestruz azul cuatro casillas o tres el rojo. 

- El dado negro es el de encantar. Sirve para asustar a un avestruz y ya sabéis lo que ocurre cuando se asusta un avestruz, que hace un agujero y esconde la cabeza. En el ejemplo, el jugador podría optar por encantar al avestruz morado. 

Viendo esta predicción al jugador le interesa mover el avestruz azul para que llegue primero a meta, pero los demás jugadores se darán cuenta de cuál es su predicción y harán lo posible para que no llegue la primera
Después de elegir entre mover o encantar un avestruz, el jugador pasa el turno al siguiente. Así va sucediéndose la partida hasta que entre en la meta el tercer avestruz. En ese momento se termina la partida y todos los jugadores muestran sus losetas de predicción. Gana el que más puntos tenga.


Por acertar qué avestruz llegará en primer lugar se conceden 5 puntos, por el segundo puesto 4 y por el tercero 3 puntos. Además, si un avestruz de tu predicción de podium ha llegado en distinto lugar obtienes dos puntos. Y, lo más importante, si has acertado el avestruz que ha quedado en último lugar multiplicas tus puntos por dos. 

El jugador de la izquierda ha acertado las posiciones dos y tres, por lo que gana 7 puntos, pero además ha predicho que el avestruz morado quedaría en último lugar, así que obtiene 14 puntos. El de la derecha ha acertado la posición 3 y tiene a los avestruces verde y azul en distinta posición en el podio, así que gana 3+2+2= 7 puntos. 


Durante la carrera, los avestruces sólo pueden avanzar hacia delante, ya sea recto o en diagonal, así que los jugadores intentarán bloquear el camino de las aves que no les interese que avancen más de la cuenta encantándolas o arrinconándolas con la ayuda de los obstáculos y la posición de otros avestruces. También podrán saltar sobre otra ficha para ganar una casilla de movimiento o arriesgarse a coger bayas de resultado incierto. 

Esta baya cambia el sentido del turno de juego
Las bayas son opcionales. Se puede jugar con ellas o no. Personalmente, me parece mucho más divertido utilizarlas, para lo que cada jugador coloca una boca abajo y sin mirar en algún punto del camino (en partidas de dos jugadores nosotros ponemos dos por jugador). Las bayas te pueden dar puntos de victoria, hacer avanzar o retroceder el avestruz que la ha descubierto, intercambiar la posición de dos avestruces, encantar al avestruz, obligar a un jugador a no repetir su tirada, etc). 

Las once bayas del juego
Por si esto fuera poco, también hay cuatro losetas de terreno especiales (dos por cada cara) que complicarán la carrera o añadirán algo más de caos. Tres de estas losetas (puente colgante, cocodrilos y lava) dificultan el paso de los avestruces y el pozo mágico intercambia al azar la posición de dos avestruces. En este punto hay que decir que todas las losetas de terreno son reversibles, con un lado más despejado y otro con más obstáculos. 

Se recomienda utilizar la loseta de terreno de curva en todas las partidas. En mesas con sombrilla es imprescindible
A medida que van llegando avestruces a la meta, los colores de éstas se convierten en comodines, tal y como ocurre con los dados blancos. Se pueden utilizar pero no combinar con otros comodines. Esto acelera el final de la partida. Y un último apunte sobre los dados de movimiento. Si consigues una tirada con los cinco colores distintos de los avestruces puedes mover el avestruz que quieras cinco casillas.
Los chavales se lo pasan en grande con esta original carrera por suelo africano
 Por último, nos encontramos con el león, una ficha con la que la editorial organizó un concurso para darle uno o varios usos. Aquí tenéis las propuestas finalistas: EL LEÓN. Podéis probarlas todas cuando juguéis a Banjooli Xeet.

Aquí estoy con el autor del juego y mi ejemplar firmado 
Bueno, pues ya sabéis. Si queréis un juego familiar, con carreras, trucos y engaños, Banjooli Xeet os gustará. Y hasta aquí la reseña de hoy. Espero que os haya gustado ¡Nos vemos!